Iconografía

EL DRAGO

PUBLICADO EL 2 DE MARZO DE 2013 POR 

En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts´ui Pên, opta -simultáneamente-  por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcan.                                                                                                                                 J.L. Borges

El Jardín de senderos que se bifurcan.

DibujoICONOGRAFIA DRAGO 1

La morfología del ejemplar natural de drago y de la figura del Jardín es muy semejante. También  los ángulos que forma el tallo con los bordes de la copa resultan prácticamente iguales en los dos casos (esta no es una observación científica, naturalmente).

Dibujo ICONO DRAGO 2

No se puede afirmar por esto  que El Bosco tomara su motivo de un modelo al natural. Tampoco que “su” drago fuera, necesariamente, de origen canario, como se ha dicho. Algunos autores atribuyen al conocido grabado de  Schongauer, La huida a Egipto, la inspiración iconográfica de nuestro pintor. Pero debe de observarse con atención que, en esta representación (véase abajo), los brazos del drago se ramifican en tres de forma sucesiva, en tanto que en el caso del Jardín de las delicias lo hacen en dos, formando una Y continua. Y, esta representación -aun siendo fidedigna conforme a  lo natural-, resulta más que curiosa debido a la estilización depurada del árbol.

Dibujo grabado   Huida...

M. Schongauer, La huida a Egipto (1470-1473).

Todo son coincidencias y conjeturas… …

Otro de los grabados más antiguos que conocemos, ejecutado por el alemán M. Wolgemut en 1493 para el Liber chronicarum de H. Schedel, representa a Adán y Eva en el Paraíso, donde, según el Génesis, están el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Junto al árbol de la ciencia del bien y del mal, caracterizado por el manzano con la serpiente enrollada, aparece también el drago como árbol de la vida, tal y como indica D. de la Peña, y la misma interpretación nos da M. de Paz al ilustrarnos acerca de la representación del drago en el famoso cuadro del Bosco El jardín de las delicias[1]. En este caso el drago está junto a la fuente de la que parten los consabidos cuatro ríos paradisíacos de larga tradición iconográfica .

Detalle de la creación de Eva y Árbol de la Vida.

Detalle de la creación de Eva y Árbol de la Vida.

Dibujo  Otro drago en otro jardín del Edén.

M. Wolgemut, Liber chronicarum de H. Schedel (1493).

Liber chronicarum

Liber chronicarum (1493).

En este caso -de particular interés-, aparece, efectivamente, el drago en el Paraíso como en El jardín del Bosco, en un contexto concerniente, además, al VII Día. Los referentes y paralelismos botánicos de los dos episodios del vergel son notables pues dragos, manzanos y palmeras se corresponden en la colocación, aunque invirtiendo la lateralidad (ya que la Expulsión bosquiana  debe ser por la derecha, hacia el “mundo”). Además, los penachos de hojas con frutos de los dragos son parecidísimos.

DibujoPALMERA DRAGO MANZANOS

El drago es un árbol milenario, “antediluviano”, probablemente está presente en los pagos/jardines orientales y extremo occidentales “desde el principio del mundo”, como este joven ejemplar de El Jardín lo está. El drago tiene un tronco recto que se ramifica en un punto bifurcándose cada brazo múltiples veces, como formando una i griega continua. Dicho tronco recuerda a un ofidio, de ahí su nombre: draco, “dragón”. Se estima de interés exegético reseñar que este  árbol florece -como en el Jardín-  hacia el mes de julio. Precisamente en el séptimo mes y tiempo astrológico regido por Cáncer. Más curioso es saber que las regiones endémicas de esta planta se tienden siguiendo las proximidades del trópico de Cáncer. Y aun resulta más interesante, para nuestros fines interpretativos en relación al tríptico, constatar que, por su forma esquematizada  (Y), el drago se asemeja, efectivamente, al asterismo del Cangrejo: El Árbol de la Vida  se ha convertido en la bífida Cáncer.

asdterrismo cancer

cáncer sobre drago

El pecado de Eva tiene su específico contrapunto redentor en la Cruz y Eva obtiene su particular adalid salvífico en la Virgen. No hay que olvidar que Cáncer es en astrología el trono  de la luna, y que ésta se considera una representación simbólica de la Virgen dentro de la presente fabulación bosquiana. En el propio cómputo cronológico interno del Jardín, el VII Día se corresponde con el séptimo signo y mes, es decir, con Cáncer. En el día de la Caída adquieren especial protagonismo el Demonio y el Árbol; o… ¡el Dragón!
“Estando la luna llena sudan estos árboles una goma clara y colorada…”[3]
El Árbol de la Vida es el mismo  árbol genealógico de Jesús porque simbólicamente representa a la Virgen, la Virga Jesse floruit[4]. El  árbol de Jesé es un  árbol mariano. Virga (lat.), significa  árbol y virgen. Es el  árbol de la Iglesia universal, paradisíaco por naturaleza. “El  árbol de la vida oculto en mitad del paraíso creció en María. Salió de ella, extendió su sombra a todo el universo y difundió sus frutos tanto entre los pueblos más remotos como entre los más cercanos” (San Cirilo de Alejandría)… Es también el  árbol de las Letanías de la Virgen. El Árbol de la Vida simboliza a un tiempo la vida cósmica y la ascensión de lo visible a lo invisible.

La forma de Y de la Constelación del Pesebre sugiere la figura del árbol. Bosch elige precisamente al drago por eso, porque en su fisonomía reproduce progresivamente la forma de la letra pitagórica. Ypsilon = árbol simbólico en Grecia. El lignun crucis adoptó frecuentemente esta figura, tanto por el trasfondo simbólico como por la afinidad con el cuerpo humano con los brazos abiertos hacia arriba, como estuvo el Crucificado en el Gólgota. Pero además por otra pitagórica razón, el drago muestra claramente el simbolismo de inversión al llevar las dos caras: negativa por cuanto recuerda al ofidio (dragón-demonio en el VII Día), y al Viernes Santo, y positiva por ser el Árbol de la Vida. Por su forma escindida congrega la disyuntiva Bien /  Mal, tomado como Árbol del Conocimiento.  Es decir según la coyuntura o el “aspecto que tome en cada contexto alegórico tendrá un valor opuesto, complementario.

La Y, por su morfología simple y sugerente ha dado lugar a un juego caleidoscópico muy interesante al servicio de las referencias y asociaciones de JD. En El Jardín de las delicias el simbolismo polivalente de las imágenes (consideradas oportunamente según sus valores, características, connotaciones, formas, asociaciones, etc., en definitiva, por su función  circunstancial) se expresa utilizando distintos planos de significación superpuestos de manera que, por ejemplo, la Y pueda ser un  árbol, un Drago, el eje cósmico, el Árbol de la Vida, el lignum crucis, el Árbol de Jesé, la constelación y signo de Cáncer, el trono de la Luna (y por ello, aquí, de la Virgen), la escala cósmica y  puerta de las almas, la Vía Láctea, un camino que se escinde, una letra hebrea y una griega (o latina), el nombre de Dios, un número (10), un signo pitagórico,… ­¡Y todo sin que haya contradicción o incompatibilidad en las múltiples acepciones metafóricas que se concitan en el cuadro!. Polisemia e integración simbólica, cambio de nivel, sinergia de reciprocidad cavernosa entre símbolos. La concepción helénica de la ypsilon es la de un  árbol con dos ramas en forma de ye. Porfirio, que establece correspondencias entre vocales griegas y planetas, relaciona laypsilon con Júpiter. Para los pitagóricos tenía relación con la salud en el doble aspecto físico y moral (como una emanación del soberano Bien). La Y en cuanto relacionada con la salud entraba en el simbolismo del saludo (acompañado del correspondiente gesto manual) que entre ellos era “mantente sano” en vez del habitual “­¡alégrate!”. La Y también significaba para los pitagóricos los dos caminos, uno el del placer… que lleva a la perdición y otro el del deber… que lleva a reposo eterno. Los cristianos hicieron suyos los conceptos pitagóricos y en representaciones románicas y góticas reproducen la i griega (dos caminos…) en epitafios y capiteles.  La cruz, por su simbolismo vertical y por la síntesis antagónica entre el bien y el mal, lo puro y lo impuro, la vida y la muerte, la salvación y la condena, equivale a la Y. Situada en el centro místico del cosmos, la cruz es el puente o la escalera por la que las almas suben hacia Dios[5]. La identificación de la cruz con el  Árbol de la Vida resulta una imagen palmaria.

Sé que de todos  los problemas, ninguno lo inquietó  y lo trabajó tanto como el abismal problema del tiempo. Ahora bien, ése es el único problema que no figura en las páginas del “Jardín”. Ni siquiera usa la palabra que quiere decir “tiempo”. ¿Cómo se explica usted esa voluntaria omisión?

Propuse varias soluciones; todas, insuficientes. Las discutimos; al fin Stephen Albert me dijo:

– En una adivinanza cuyo tema es el ajedrez, ¿cuál es la palabra prohibida? Reflexioné un momento y repuse:

– La palabra “ajedrez”.                      

– Precisamente -dijo Albert-, “El jardín de senderos que se bifurcan” es una enorme adivinanza, o parábola, cuyo tema es el tiempo; esa causa recóndita le prohíbe  la mención de su nombre. Omitir “siempre ” una palabra, recurrir a metáforas ineptas y a perífrasis evidentes, es quizá el modo tortuoso que prefirió, en cada uno de los meandros de su infatigable novela, el oblicuo Ts´ui  Pên . He comfrontado centenares de manuscritos, he corregido los errores que la negligencia de los copistas ha introducido, he conjurado el plan de ese caos, he restablecido, he creído restablecer el orden primordial, he traducido la obra entera; me consta que no emplea una sola vez la palabra “tiempo”. La explicación es obvia: “El jardín de senderos que se bifurcan” es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts´ui Pên. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempo, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos.                                                                                      .                                                                                                  J.L. Borges


Otras explicaciones más extensas y complementarias al respecto se publicaran próximamente en este blog formando parte del texto DeMechanicaMvndi. Véase en: https://boscomania.wordpress.com/de-mechanica-mvndi/capitulo-viii/


Observación. El asterismo de Cáncer está representado "como visto desde el cielo", al modo romano.

[1]NOTA NUESTRA. Por primera vez fue identificado el  árbol del Paraíso como un Drago por parte de Elena Calandre (El drago en un cuadro del Bosco y un gravado de Schongauer, 1956) y luego corroborado por Isabel Mateo Gómez (Consideraciones iconográficas sobre el drago, la palmera y el manzano del Jardín de las delicias de Bosco, 1972). Tomado de Yarza, Joaquín, Op. cit., p. 50 nota nº 105.  [+ Fraenger en The Millenium ?].  [2]Arnoldo Santos Guerra, Iconografías draconianas: paseos por el arte y la cienciawww.rinconesdelatlantico.es/num6/lector.php?id=166. [3]Cita en: http://www.rinconesdelatlantico.es/num6/lector.php?id=124. Leoncio Rodríguez [4]Ezequiel 7,10. [5]Cirlot, Diccionario de símbolos.

Las citas de Borges pertenecen a Ficciones. El jardín de senderos que se bifurcan (1941).

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A proposito, últimas aportaciones al tema por parte de Pilar Silva Maroto (Jefa del Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (1400-1600) y Pintura Española (1100-1500) del Museo del Prado y comisaria de la exposición V Centenario del Bosco):

– ¿Por qué un drago en ‘El jardín de las delicias’?

Con la nueva investigación que hemos realizado puedo decir que la composición del Paraíso, en origen, no era tal y como la conocemos hoy. Había representado en modo tradicional a Adán y Eva y Dios Padre, situados más arriba, donde hoy podemos ver la Fuente de los cuatro ríos. En un primer momento él no había incluido el drago ni la fuente.

El drago actual oculta la cabeza de ese primer Adán. Esto quiere decir, que el comitente -Engelbert II de Nassau, conde de Nassau, señor de Breda- incorporó este motivo considerándolo como Árbol de la Vida. El Árbol de la Ciencia se sitúa en el plano derecho.

– ¿Sabemos si el pintor conocía esta especie vegetal o bebió de alguna fuente como dibujos o grabados? ¿Conocemos más casos de este tipo de representaciones en la plástica?

Probablemente, a través de un dibujo o de un grabado -como el de Martin Schongauer-, o a través de algún contacto directo con Madeira o Canarias. Este árbol era ya bastante famoso por sus supuestas propiedades medicinales y la ‘sangre de drago’. Es probable que conociera ese grabado o algún dibujo de alguien que pudiera haber visto un ejemplar de drago.

En cierta manera, el drago es un árbol mitológico relacionado con las Islas Canarias, Islas Afortunadas que se asocian desde la antigüedad con el Paraíso. Es un árbol originario del Paraíso, que el pintor o su comitente quiso que se incluyera en el ‘Paraíso’ de ‘El jardín de las delicias’.

Los grabados no eran difíciles de conseguir. Se manejaban en los monasterios, los impresores… no sería difícil para el Bosco o su comitente, Engelbert II de Nassau, acceder a estas fuentes impresas. Los grabados de Schongauer, por ejemplo, tienen una difusión muy amplia. También llegan a España de la mano de los mercaderes e impresores.

Sin embargo, la originalidad del Bosco es tan grande que se separa de las fuentes, aunque beba de ellas, no las imita y es difícil reconocerlas. El Bosco tiene una imaginación desbordada.

– Uno de las últimas investigaciones apuntan a que, en un primer momento, el pintor no incluyó el drago en la composición original.

Lo importante, y que hemos documentado recientemente, es que el pintor no concibió la tabla como hoy la conocemos. La reflectografía infarroja ha permitido conocer la composición primigenia de la tabla. Es algo que se añade por deseo expreso de que el Paraíso tenga ese drago canario. La visión de las Islas Afortunadas como el Paraíso se traslada a la tabla.

Tomado de: http://www.rtvc.es/noticias/pilar-silvael-drago-de-el-jardin-de-las-delicias-no-estaba-originalmente-151561.aspx#.V4QNkNKLS1s

 

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Antonio Garrigues Walker se pierde en la irreverencia del delicioso jardín de El Bosco

garrigues
El tríptico dedicado al paraíso, el infierno y el pecado es el cuadro que desde muy joven más ha impresionado, divertido e interesado al jurista y político español

Leer más:  Un Prado al día: Antonio Garrigues Walker se pierde en la irreverencia del delicioso jardín de El Bosco. Blogs de Un Prado al día  http://goo.gl/heb918

 

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