CAPÍTULO VIII

I.  JANUA  CAELI

Venid, subamos al monte de Yavé, a la casa de Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos.                                                                     

                                                                                                                                                                                                     Isaías 2,3

1. LA CIENCIA DE URANIA.

En el judeocristianismo el sistema cósmico total se considera obra de Dios. El Libro de la Sabiduría rechaza el culto a los cuerpos y fuerzas naturales y cósmicas como desvío herético. Sin embargo, indica el texto, el conocimiento de Dios, su creador, es posible a través del razonamiento analógico, producto de las observaciones cosmológicas.

Alberto Magno aprovechando la sabiduría griega, propugnó la separación de la astrología de las connotaciones paganas y supersticiosas que habían llevado a los  Padres de la Iglesia a su rechazo. La materia (aun no bien separadas astrología y astronomía)  estaba en pleno auge en los primeros tiempos del Renacimiento, y era admitida incluso por los dirigentes de la Iglesia. Al menos los Papas regentes entre 1471 y 1521. Sixto IV, Paulo III, Julio II y León X (todos en vida del pintor) protegieron y practicaron la astrología.

En ocasiones, las estrellas proporcionaron a pretendidos profetas medievales las señales del fin del mundo. Así la venida y actuación del Anticristo, y hasta la fecha exacta del día postrero, estuvieron presentes en la astrología adivinatoria cristiana. Un caso de estos, la predicción de Annio de Viterbo en el año 1480. Otro caso, el del Cardenal Pierre d’Ailly, que basaba los auspicios en cálculos y “juicios astrales” para determinar el año probable del fin del mundo. Esta astrología era despreciada y combatida por algunos, que no aceptaban los extravíos de los divinatores horoscopios y coniumctionistas.

¿Qué astrología profesaban Bosch y sus mentores? Se supone que cuando utilizaban los argumentos zodiacales y aplicaban los asuntos concernientes a los Hijos de los planetas o una gnomónica crística manifiesta, por ejemplo, es porque admitían un cierto grado de implicación  o influencia de los astros sobre la vida humana, si no en la Historia. El hecho de “representar” y tan extrañamente, además, las constelaciones en El Jardín (como ahora se verá) dice algo al respecto, por un lado une el lenguaje misterioso a una revelación aparentemente oracular, por utilizar las estrellas. Y como se ha visto, los personajes ilustres que presuntamente protagonizan la trama del cuadro están, en definitiva, relacionados o identificados con los planetas: Mercurio = Juan; Venus = Mujer; Marte = Antonio;  Luna = Virgen; Sol = Cristo. Saturno -que aún no ha salido-, el dios proscrito (elemento tierra; devora a sus hijos; gobierna el sábado; melancólico), debe de ser el Demonio. Júpiter, el otro que falta, por lo pronto, era en la mitología el padre de los dioses y de los hombres y solo tiene un equivalente en el sistema cristiano…  A causa de todo ello se deduce que la motivación astrológica será sustancial para los asuntos tratados en JD y, aun más allá, parece que la ciencia de Urania pudo ser un empeño fundamental en el corpus teórico de los hermanos del Cisne. Y que precisamente con las referencias astrales, las investigaciones astronómicas y los estudios aplicados a la cosmología y a la morfología religiosa, trataban de interpretar las modélicas alegorías celestes supuestamente proyectadas por Dios, codificadas en los asterismos, expresadas en efemérides y movimientos mecánicos.

La incuestionable superioridad de Dios sobre los astros, y la jerarquía celestial, queda patente con la concordancia lógica entre los salmos  33 y 148; el primero en el frontispicio de JD.

 pues él ordenó y fueron creados;      /      él los sometió para siempre jamás, a una ley inalterable. 

.                                                                                                                                                                             (Sal 148, 3-6)

Salmo cosmológico el 148. En su desarrollo conceptual se marcan perfectamente las categorías y jerarquías del universo con las debidas advertencias sobre la prevalencia del orden (divino). Para comprender la cosmografía superior teóricamente aplicable a esta summa pictórica, debe ser leído.

El prototipo celeste pretendidamente mostrado por Dios o dioses (regularmente en el ámbito de la montaña o el desierto) deriva de la observación de los astros y de su consideración como potencias cósmicas: el misterioso firmamento se escruta como un modo de lenguaje de la divinidad. El contemplativo vislumbra detalles en la disposición, características, movimientos y efectos de los astros, suponiendo un plan preestablecido. Entonces experimenta la iluminación y descubre sobrecogido “el sentido” de la inercia cósmica como una revelación histórica, de carácter sobrenatural. La “casa de Dios” concentra las formas, parámetros, disposiciones y ritmos del cosmos, expresado todo sintética y simbólicamente. El mundo sublunar es un reflejo del mundo superior. Si arriba hay formas, abajo se reproducirán.  La mitología ejerció la divinización de lo terrenal, de objetos o seres, mediante su elevación a los cielos (catástasis), transformando los motivos en constelaciones.

2. CATÁSTASIS.

La escena principal del cuadro, en la que figuran Adán, el Verbo y Eva, junto con el Árbol de la Vida, sita prácticamente en el primer plano del Paraíso, está construida sobre un esquema previo o subyacente que sigue la forma de las constelaciones celestes de Géminis y Cáncer. De la siguiente manera: Géminis conforma la disposición de las tres figuras humanas entrelazadas y Cáncer, esquemáticamente, coincide con la traza general del Árbol.

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Ilustraciónes. En el cuadro las constelaciones no guardan sus posiciones respectivas exactas en cuanto a la distancia y orientación real en el firmamento. Aunque sí conservan la misma escala relativa entre ellas. La situación espacial de los iconogramas - asterismos ha sido ajustada por el artista a tenor de la colocación y disposición que convenía a los intereses narrativos. Bosch privilegia oportunistamente a la estrela Lambda geminorum, por tanto, a la decimoprimera en importancia (magnitud) de la constelación solsticial.
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Asterismos de Cáncer y Géminis sobre las figuras del Grupo YAVE

¿Por qué Géminis y Cáncer? Son éstas las constelaciones-signos que corresponden según el tiempo ordenado -dispuesto en los doce Días-meses que comprende la dramatización del cuadro- a ese lugar del Paraíso (la representación de los Días VI y VII). Al VI Día (creación de Adán y Eva), toca Géminis, los gemelos; al VII (pecado), el “arbóreo” Cáncer.  Géminis y Cáncer presidían la noche del nacimiento de Jesús, el Redentor. También son los signos entre los que se colocaba el solsticio de verano, marcando antiguamente este evento la natividad del Bautista -la noche de san Juan-. Entre el Día-Signo VI y el Día-Signo VII estriba el axis mundi, calculado el Gran Año sobre el ciclo en XII.

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  Los referidos esquemas criptados de las constelaciones (Géminis y Cáncer) se disponen invertidos con respecto el punto de vista desde la Tierra, o lo que es lo mismo, están dispuestos como si aquellas fueran vistas desde el Empíreo (al modo romano). Es Dios el que puede ver desde esa perspectiva exterior al Noveno cielo. No es caso único, “mecánicos” posteriores harán lo propio. La técnica uranográfica seguida por Bosch constituye en intento insólito de adaptar con rigor las figuras representativas de las constelaciones al asterismo preciso pues las estrellas parecen estar en este caso en su ubicación correcta. La estrella sobre la que se hizo coincidir el broche de oro del Verbo (glifo solar) determina la posición del conjunto de las tres figuras encadenadas, lo que, por otro lado, supone un logro técnico-imaginativo extraordinario. No hay ningún ejemplo occidental o cristiano que tenga un cuidado tal en la colocación precisa de las estrellas y la superposición de las figuras representativas, que sea equiparable; anteriormente los ilustradores medievales de occidente optaron por colocar los asterismos libremente sobre las figuras del Zodiaco, añadiendo otras estrellas importantes, con función únicamente indicativa y decorativa. Y si esta precisión es insólita en las representaciones celestes de entonces, no cabe duda de que Bosch o sus instructores astrónomos han hecho un “mapa” pionero de calidad científica; y pionero, muy en particular, en la ilustración cristianizada de las constelaciones[2]. A la vista de los resultados, no cabe duda de que el planteamiento, técnica, cálculo y expresión son producto de un estudio astronómico de vanguardia. Además, es un caso extraordinario y único (por no decir desconcertante) en pintura, máxime cuando todo el desarrollo queda oculto.

astrogos bohemia

Astrólogos. Los viajes del Sr. De Mandeville, Bohemia 1410-1420

a) Géminis.

A y E calendario

Geminis
en un calendarario medieval.
Koninklijke Bibliotheek

               Géminis se representó tradicionalmente en el zodiaco de los signos como una pareja de muchachos gemelos, Pólux y Cástor, los Dioscuros (“hijos de Zeus”), que según la mitología griega nacieron de un huevo producto de la cópula de Zeus transformado en cisne y Leda. Pero en otra versión del mito los anaces son los hermanos Pólux y Helena. En la reinterpretación de Géminis Bosch muestra a los recién creados Adán y Eva como pareja “que nace” dentro del esquema-nido de la constelación. Sin embargo, esto último no es una invención del pintor flamenco, puesto que ya existía en la tradición iconográfica la representación de Géminis mediante una pareja heterogénea y concretamente con la pareja del Edén. En el Manuscrito de Astronomía de Wenceslao IV puede verse a Adán y Eva, árbol incluido, representando a Géminis. Adán y Eva como los Gemelos nacidos de un huevo divino son, pues, los Hijos del Cisne Zeus. Por ser hijos del dios, los gemelos eran inmortales, condición que perdieron al comer de la manzana. Una cosa salta a la vista: la correspondencia de Eva con Helena. En el mito de Teseo, Proserpina y Helena se confunden. En el Juicio de Paris, Helena está representada por Afrodita-Venus que consigue la manzana de oro de la discordia. Ovidio en su magno poema cosmológico se refiere, por boca de Pitágoras, a la Tindáride (Helena) para aludir a la decadencia: …transcurridos los años de la mediana edad, desciende hacia el ocaso por el declive camino de la vejez… Así pues, de paso, por traslación, otra personalidad trágica y anodina para la Mujer de la Caverna.

Teniendo en cuenta estas disquisiciones mitológicas, el Zeus-Júpiter sería, pues, el Dios Padre Creador judeocristiano. Como apunte positivo al respecto: dice Fernando Marías que el Dios Creador de JD aparece como Tonante “un apelativo jupiterino a la manera de Ovidio que repite Draconcio…” Queda claro que en esta fabulación bosquiana el Padre se asimila al dios Júpiter, también bajo la caracterización del Cisne, y que remitirá al planeta Júpiter, la potencia astral correspondiente. Concordando esto coherentemente con las demás identificaciones dramáticas ya abordadas.

Aunque fue Zeus-Júpiter quien transfigurado en cisne poseyó a Leda, téngase en cualquier caso presente que la anátida fue también el animal consagrado a Apolo, personificación divina del esplendor solar (deidad solar), semejante a Cristo. Y que Cristo-Verbo creador es verdaderamente el que está presente en P entre Adán y Eva, en Géminis.

En El Jardín la presencia del Verbo de Dios, Cristo, como Creador en vez del Padre responde a la consideración de la Segunda Persona como consustancial al Padre y al Espíritu Santo.

Cristo Verbo Creador es una idea que deriva de la posibilidad de vincular a las personas de la Trinidad, conformándola. La aportación antoniana de la consustanciabilidad sirve de soporte a la idea. En este sentido hay una contribución fundamental del santo y su entorno a la teología crística que utilizan Bosch y su entorno. La sustitución de Dios Padre por el Verbo en el Paraíso ya tenía una tradición iconográfica y no es este pintor quién la introduce, pero en su caso, al menos, tiene pleno sentido teológico y dramático la presencia del Redentor en el ámbito en que se produjo la caída, pues el asunto está  muy contextualizado en una extensa trama narrativa.

El Hijo se encuentra allí, sobre Géminis, asimilado a un polo gnomónico. Y es que es necesario, para que todo el sistema alegórico de JD funcione, partir de la relación Cristo-Sol, Símbolo máximo. Cuando el sol reina en Géminis, en el solsticio vernal, éste pasa por el meridiano más alto que nunca en el cielo; está en su apogeo: es el día de su triunfo, y no se necesita más para celebrar bajo este simbolismo a Cristo-Sol, dice Sterckx. La retrosolarización de Cristo [véase Cap. II, IV Apoteosis] por parte de Bosch responde a los intereses estratégicos de su predictiva teoría escatológica, como se verá.

Según el cómputo total de JD por Días cosmogónicos y subsiguientes (de I a XII), la mitad del recorrido coincide entre los Días VI y VII, ubicación que corresponde a los verdaderos Ejes Cósmicos y / o símbolos tópicos cual son Cristo Verbo y el Árbol de la Vida. El lugar corresponde dramáticamente a la manifestación explícita del Hijo y a la crucial coyuntura del Pecado Original (por lo tanto, dualidad apogeo-elevación / caída). Se superponen en este punto de inflexión histórico-dramático varios episodios relacionados: el Pecado Original in illo tempore, la Venida del Redentor en el momento culminante, central, de la Historia, y la Segunda Parusía con la llegada del Séptimo Milenio (por el Día VII). Para esta fabulación se hizo el cálculo lógico de doce “días”, como si el periodo completo fuera un año, un Gran Año, identificándolo con el Ciclo Escatológico Máximo (no obstante durare siete mil años ordinarios).

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Géminis, el Bello nido de Leda[3], es la puerta bicolumnada del Sol hacia el verano. La espléndida constelación luminosa marca la polaridad de los solsticios; en diciembre (Natividad) -fecha 1500[4], en junio, seis meses después o antes, como se mire, a la Hora Sexta o Mediodía, está en su máxima declinación norte. La línea ideal o meridiano que une esos puntos, mediodía y medianoche, que pasaría por el cenit y el norte, alcanzando a la Estrella Polar, se puede prolongar alineando Sirius (la estrella más conspicua del firmamento[5]) en una latitud y a Vega (la tercera en magnitud para el hemisferio norte) en la contraria, y configuraría el meridiano del cielo en los solsticios, un aquilatado cardo anni contemplativo. El verdadero y absoluto Eje del Mundo. Las dos fechas ponen en correspondencia especial a los dos Niños, Jesús y Juan, con Géminis: el sol alcanza su máxima declinación sur coincidiendo con el solsticio de invierno (Natividad de invierno, de Jesús); en su máxima declinación norte el apogeo solar acontece sobre Géminis en el solsticio vernal (Natividad de verano, de Juan). Este momento estival representa el máximo esplendor lumínico del año (pero aun más si se complementa con la luna llena de San Juan, cada 8 años).

Cristo Pantocrátor en medio de la noria celeste representa al Señor del mundo. Su majestad se manifiesta en la mandorla (en hebreo “luz”) rodeado por el Tetramorfos, sentado sobre el arco iris y con los pies apoyados sobre el círculo de la Tierra. En esta disposición es adorado por los monarcas. El hecho de ocupar Cristo el centro significa su venida y su reinado en la plenitud del tiempo, entre Alfa y Omega. Él es la piedra angular de la Historia y del Universo.

En JD, a diferencia de los usos anteriores que ponían el “solsticio crístico” sobre Cáncer (arquivoltas), se tiene en cuenta el tiempo astronómico verdadero. La aplicación de la precesión de los equinoccios a los cálculos del tríptico de Bosch queda patente en la coincidencia del eje del Paraíso y solsticio astronómico de verano centrados en Géminis, sobre el cuerpo del Verbo. Esta aplicación, demuestra una taxativa actitud científica y voluntad de precisión astronómica. Tal vez el esfuerzo corrector se deba al cambio de paradigma: por efecto de la precesión de los equinoccios, los signos cardinales ya no coinciden como “al principio”. El mensaje puede ser: efectivamente, el tiempo pasa. El Gran Reloj Sideral marca la hora…, se acerca el fin. La precesión se torna un síntoma escatológico que, además, posibilitaría el cálculo definitivo del Gran Año cósmico (Edad del Mundo), si se supiera hallar.

La posición central del Verbo sobre el Eje de coordenadas del Mundo remite a Cristo-Cosmocrátor, como arquetipo humano y universal. De hecho, por su doble naturaleza divina y humana, el Hijo, ejerce de intersección de los dos mundos, inferior y superior. La humanidad –Adán- nace en el mismo esquema-nido bajo el que nació Jesús en la madrugada del 25 de diciembre…

Mediante la imagen triple del Edén, en un plano cosmológico, se reproduce la unión o alianza Cielo-Tierra, representados por Eva (espiritualizada) y Adán (cuyo nombre significa tierra), a través de Jesucristo, eje entre las dos naturalezas.

En el más amplio sentido cosmológico la presencia aquí de Cristo como Hombre cósmico -el Verbo en Géminis y solsticio-, representa al arquetipo de la especie humana; situado entre el hombre y la mujer, los primeros padres. En el nivel antropológico-moral del cuadro, mediatiza el enlace matrimonial. Cristo Verbo bendice, sacraliza la unión de los esposos ejerciendo de vínculo. El supuesto enlace Cristo-Eva (Virgen) tiene el sentido de unión mística de Cristo con la Iglesia. En tal caso habría que pensar que hay una alusión a la fundación de la Iglesia carnal, similar a la Pentecostés, máxime cuando ahora se sabe que la escena en cuestión está sobre Géminis, signo y constelación sobre las que cae el segundo domingo más solemne del año[6]. La consagración de los templos solía hacerse por Pentecostés. En la presunta unión mística, Eva, que en su estado de pureza se equipara a María Inmaculada, sería la imagen angelical de la Iglesia fundacional. En el ademán del Verbo (bendición y mano izquierda) va implícita la consagración del templo-mundo (concreta y especialmente a través de la mujer). En el altar-Paraíso de JD (tomado el tríptico como planta de una iglesia) se está verificando la fundación primigenia.

Para Ruusbroec El Esposo es Cristo y la naturaleza humana es la esposa que Dios ha creado a imagen y semejanza de sí mismo. Cristo-Adán se desposa místicamente con la Iglesia, Eva-Virgen.

Los gemelos nacen de “yemas” juntas, de un solo parto. Son una duplicidad que parte de un origen común. Así Adán y Eva en JD.

En latín Geminus –um, significa tanto gemelo doble como que tiene dos naturalezas y el verbo gemino se traduce por duplicar, repetir o unir, reunir, acoplar. Esta es la función del Verbo: crear, unir. Símbolo viene del latín symbolum y éste del griego symbolon, que significa “yo junto, hago coincidir”. Símbolo, pieza de un todo que “casa” con su otra mitad o correspondencia. Symballo se opone por su significado a Diablo, que procede del término griego diabolos (“calumniador”, el que siembra discordia) y este de diaballo: separar, arrojar. En JD el Verbo -letra inicial V-, se convierte, como ya se verá, en la letra hebrea VauVau es “lo que aglutina”, el nexo. Genéricamente un gancho, expresando aquí la unión. En JD la relación entre Adán y Eva (coniunctio  en Géminis) se produce a través del Verbo -el Símbolo mayor- pues ese es el fundamento del símbolo: juntar en una las dos partes que están en correspondencia y que encajan armoniosamente conformando la unidad. Con la propia consideración de Cristo como símbolo se arguye el principal argumento a favor del tipo y modo de lenguaje utilizado en JD (simbolismo y técnica simbólica de correspondencias analógicas). El simbolismo es el procedimiento adecuado para expresar y llegar a conocer, aunque sea remotamente, el lenguaje misterioso de la divinidad. Y el Logos en esta coyuntura sacraliza al propio lenguaje: Dios se comunica mediante signos que, en conjunto, revelan la verdad y expresan su mensaje. La religión (de religare) propiamente liga, reúne la totalidad en un solo sistema.

El Verbo central en Géminis, resalta la dualidad, oposición, polaridad, simetría y composición axial: la forma del mundo. Su presencia en tal disposición y lugar implica la intención de racionalizar el esquema principal del Universo. La dualidad de opuestos que se corresponden y complementan constituye el esquema esencial del kosmos.  

Géminis, sexto signo del año, se corresponde con el Día VI, Fasto, teofánico. Los Días Fastos y principales del tríptico: IV, VI y  VIII se relacionan, respectivamente, con las fiestas de Pascua, Pentecostés y Asunción, que son consideradas solemnidades máximas por ser las celebraciones Cristo-marianas clave del año. Sobre todo si la de la Virgen cuadra en Sábado, su día.

b) Cáncer.

Hace dos mil años esta era la constelación en la que brillaba el Sol al tiempo del solsticio de verano. 1500 años después, con un desplazamiento retrógrado de unos 21º, debido a la precesión de los equinoccios, el hecho se producía en Géminis  La constelación del Cangrejo transita en oposición al Sol entre diciembre y enero. En ese recorrido nocturno estarían las noches de la Natividad y la de la Epifanía, señalada esta por la estrella que se detuvo sobre Belén, “haciendo de la noche más larga pleno día”. Ocasión de destacado protagonismo de la Virgen Trono y Madre con el Niño (acunado en un Pesebre y calentado por los Asnos[7]). En la divinización del cielo los órficos y Platón al asterismo “lo conceptuaban como umbral / puerta oscura por el que las almas entran en la encarnación”; igual que la Luna, primer peldaño de la ascensión (Pitagóricos). Astrológicamente el signo de Cáncer es la Casa de la Luna que, como la Virgen, es consideradaJauna Caeli. Igualmente, la Virgen, es la Felix caeli porta (en Ave, maris stella, s. VII), Porta caeli(Letanías de la Inmaculada Concepción). Curiosa vecindad la de Cáncer con la puerta Géminis del Psicopompo Juan (Deesis).

A partir del siglo IV San Efrén invoca [a la Madre de Dios] como mediadora del mundo. En el siglo VIII, el himno acatista la celebra como el “puente” que conduce de la tierra al cielo. San Fulgencio llama a María “la escala del cielo”, porque es por ella -dice- que Dios descendió a la tierra con el objeto de que también por ella los hombres merezcan ascender al cielo[8]. Como Inmaculada, la Virgen fue enviada por Dios desde el Cielo…de pie sobre la luna, coronada de estrellas… y descendió a la Tierra  (fuentes Cantar de los Cantares yApocalipsis). La Luna-Virgen reina sentada sobre su trono, Cáncer (Árbol-Escala cósmica en JD).

cáncer sobre drago

Obsérvese que en el cuadro la imagen del árbol está cortada por la derecha (contra el marco) y como la constelación extiende hacia ese lado precisamente el brazo más corto.

  El Árbol de la Vida (Drago[9]) se ha convertido en la bífida Cáncer (o viceversa). El Drago (Dracaena Draco) es un árbol milenario, probablemente está presente en los pagos o jardines orientales y extremo occidentales desde el principio del mundo, como este joven ejemplar de El Jardín lo está. El Drago tiene un tronco recto que se ramifica en un punto bifurcándose cada brazo múltiples veces, como formando una i griega continua. Dicho tronco recuerda a un ofidio, de ahí su nombre: Draco, “dragón”. Anteriormente ya se ha visto como el Drago participa del simbolismo de inversión cuando, en su función de árbol-eje sagrado, se compara al cardo (esta palabra tiene la misma composición alfabética que draco: su rotación aviesa nombra al Adversario). En El jardín de las delicias el Cardo (representado en el centro de toda la construcción del tríptico) usurpa el lugar de lo sagrado a los símbolos e imágenes divinas. En su dimensión simbólica, que emana del juego semántico-visual (por tanto, jeroglífico), el Cardo-cardo ostenta la función de eje cósmico (de connotación romana). El Cardo es el dragón camuflado (y viceversa). El dragón está relacionado con la Mujer del Apocalipsis de pie sobre la luna, coronada de estrellas, “palimsepsto” de la Inmaculada Concepción. Y en la iconografía de la Inmaculada la tarasca aparece abatida a sus pies. Esta Virgen, conocido Lirio entre espinas (o cardos), concentra la devoción y los afanes soteriológicos de los amigos de Bosch, que celebraban especialmente su nacimiento (8 / IX, Virgo) y su muerte y elevación, la Asunción (15 / VIII)[10].

La esquematización mínima del Árbol del Paraíso, a cuyo pie se profirió la falta, sugiere la simplificación en dos ramas (Y), como dos caminos que se escinden, el del Bien y el del Mal.

Liber chronicorum

Liber chronicarum

En una iluminación de M. Wolgemut para el Liber chronicarum de H. Schedel (1493), aparece un drago en el Paraíso como en El jardín del Bosco, y también en un contexto concerniente al VII Día. Por cierto, los referentes botánicos y paralelismos espaciales son notables entre ambos (Véase: https://boscomania.wordpress.com/iconografia/ ). Y no tanto en la pretendida fuente de inspiración del conocido gravado de Schongauer, (1470-1473) [11].

Dibujo grabado   Huida...

La huida a Egipto

Los Frutos del Drago en JD son perfectas Perlas engarzadas en racimos. La perla es un antiguo símbolo del himeneo, entre los griegos la perla era el emblema del amor y del matrimonio; la presencia de las perlas aquí pudiera apelar al ornamento femenil de las bodas medievales con su simbología. Mircea Eliade, en Imágenes y Símbolos, proporciona las claves sobre el simbolismo universal de la perla ligada a la sacralidad de las aguas, a la luna y a la mujer, y en especial, por salir de la concha bivalva, con el simbolismo ginecológico y embrionario. Y en suTratado de historia de las religiones cita como la margarita fue utilizada por la medicina europea sobre todo para tratar la melancolía, la epilepsia y la locura, enfermedades “lunares”. Dolencias que remiten derechamente a la Mujer atrabilitana. Escribe Huizinga que para Alain de la Roche la Perla es la palabra gratia y también la gracia propia de María; nace en la concha marina de un rocío celeste sine admixtione cuiscunque seminis propagationis, sin mezcla de ningún germen de producción. La propia María es esta concha. Siguiendo de nuevo a Eliade en el simbolismo de la perla, dice que San Efrén compara su formación con la Inmaculada Concepción. San Efrén también compara el misterio del bautismo a una perla que jamás puede volver a conseguirse. La Perla es símbolo de la Virgen María y representa al alma inmortal en su ascensión astral sobre el trono de la Luna (Cáncer). Aquí, en el Árbol de la Vida y en relación con María Inmaculada, como expresión del alma purificada, la Perla expresa la función mediadora de la Virgen en la salvación actuando influyentemente en el Bautismo, y corrigiendo el error de la otra mujer (la Perla-Fruto se opone, lógicamente, a la mortífera Manzana).

En las alturas nocturnas, la Luna Llena es la gran perla del cielo irradiando su oriente, imagen de la Virgen; las estrellas son las perlas del firmamento, almas rutilantes, como daimones enfilando la Vía Láctea.

La forma de Y de la Constelación del Pesebre sugiere la figura del árbol. Bosch elige precisamente al Drago por eso, porque en su fisonomía desarrolla progresivamente la forma de la letra pitagórica. Ypsilon = árbol simbólico en Grecia. El lignun crucis adoptó frecuentemente esta figura, tanto por el trasfondo simbólico como por la afinidad con el cuerpo humano con los brazos abiertos hacia arriba, como estuvo el Crucificado en el Gólgota. Pero además por otra pitagórica razón, el drago muestra claramente el simbolismo de inversión al llevar las dos caras: negativa por cuanto recuerda al ofidio y positiva por ser el Árbol de la Vida. Por su forma escindida congrega la disyuntiva Bien / Mal, como la Vía Láctea. La Y metafóricamente significa el camino de la vida.

La Y, por su morfología simple y sugerente ha dado lugar a un juego caleidoscópico muy interesante al servicio de las referencias y asociaciones de JD. En El Jardín de las delicias el simbolismo polivalente de las imágenes (consideradas oportunamente según sus valores, características, connotaciones, formas, asociaciones, etc., en definitiva, por su función  circunstancial) se expresa utilizando distintos planos de significación superpuestos de manera que, por ejemplo, la Y pueda ser un  árbol, un Drago, el eje cósmico, el Árbol de la Vida, el lignum crucis, el Árbol de Jesé, la constelación y signo de Cáncer, el trono de la Luna, la escala cósmica y  puerta de las almas, la Vía Láctea, un camino que se escinde, una letra hebrea y una griega, el nombre de Dios, un número, un signo pitagórico… ­¡Y todo sin que haya contradicción o incompatibilidad en las múltiples acepciones metafóricas que se concitan en el cuadro! La concepción helénica de la ypsilon es la de un árbol con dos ramas en forma de ye. Porfirio, que establece correspondencias entre vocales griegas y planetas, relaciona la ypsilon con Júpiter. Para los pitagóricos tenía relación con la salud en el doble aspecto físico y moral. La Y en cuanto relacionada con la salud entraba en el simbolismo del saludo (acompañado del correspondiente gesto manual) que entre ellos era “mantente sano”. En cuanto a la moral, la Y significaba para los pitagóricos los dos caminos, uno el del placer o el vicio… que lleva a la perdición y otro el del deber o la virtud… que lleva a reposo eterno. Los cristianos hicieron suyos los conceptos pitagóricos y en representaciones románicas y góticas reproducen la i griega (dos caminos…) en epitafios y capiteles. La cruz, por su simbolismo vertical y por la síntesis antagónica entre el bien y el mal, lo puro y lo impuro, la vida y la muerte, la salvación y la condena, equivale a la Y. Situada en el centro místico del cosmos, la cruz es el puente o la escalera por la que las almas suben hacia Dios. La identificación de la cruz con el Árbol de la Vida resulta una imagen palmaria. Por último, el río Jordán (de jordanes, palabra semita que significa “río del juicio”) formado por las fuentes Jor y Dan, tiene la forma de Y. Discurre de norte a sur y desemboca en el Mar Muerto.

En JD se forma un acrónimo compuesto por las iniciales de los nombres de Adán, el Verbo y Eva, que da como resultado A-V-E, a lo que se suma otra letra proveniente ésta del árbol (Drago) con la particularidad de que en tal caso viene sugerida por la forma Y (ypsilon – árbol), dando en conjunto, como resultado, el criptograma-jeroglífico Y-A-V-E, Yavé, el tetragrámaton, el nombre velado de Dios. La primera letra del Nombre en hebreo es la Yod, que aquí queda asimilada a la Y-Drago. El hebreo no tiene vocales, así pues, a YHVH (impronunciable) latinizado se le intercalan A y E, quedando YAHVHE, o tan solo YAVE, por simplificación, según los usos. De todas formas la traslación del hebreo a otra lengua es aproximada o arbitraria. Para la Biblia de los Setenta, en griego, se resolvió en nombre de Dios como IAO (iotaalfaomega). Iota se asimila aYod del tetragrámaton hebreo y, posteriormente, se transforma en Y con la latinización del Nombre: YHVH, transliteración que, por cierto a la grafía española no resulta en absoluto extraña. La elección de Y, griega, para construir el nombre de Dios en lugar de iota por parte de Bosch tiene su razón de ser, principalmente, en la forma de la letra que permite importantes asociaciones figurativas, eidéticas y simbólicas. Pero también pudiera ser que se apreciara la correspondencia ypsilon = Júpiter (Porfirio).

    Yod hebreo significa “mano” y hace referencia a la acción y al poder creador, algo adecuado, por tanto, al carácter del Padre. En el propio frontispicio del retablo se reseñan y enfatizan estas propiedades demiúrgicas: Ipse dixit et facta sum, ipse mandavit et creata sum, según reza el Salmo 33,9.   

Por su parte, Vau, que significa “gancho”, nexo, representa el vínculo entre Adán y Eva. Con valor de seis en el sistema hebraico, hace referencia concreta al VI Día de la Creación.

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Río Jordán con forma de ye, por sus dos fuentes, Jor y Dan (que signfican “Río del Juicio”). La misma forma idealizada tienen la Vía Láctea y el Mar Rojo. En la intersección del primero fue bautizado Jesús, en la de la segunda está el Cisne, en la del tercero el Sinaí…
Beato de Girona (s. X)

El hebreo era la lengua perfecta del paraíso y su escritura fue inspirada por Dios, revelada directamente a los hombres por los ángeles. Se encuentra reproducida en las constelaciones[12]. La aparición aquí del nombre de Dios es equiparable a una teofanía (por incluir, además, la figura del Verbo). De hecho, el Nombre fue revelado a Moisés -como acróstico- cuando Dios le habló desde la zarza ardiente (que, por otro lado, es símbolo de la maternidad virginal de María).

Las letras del alfabeto hebreo tienen valor numérico, en consecuencia cada palabra representa una cantidad determinada. Además, se le asocian significados simbólicos a cada una. A partir de ahí se desarrolla la cábala… Concretamente a las operaciones aritméticas derivadas, aplicadas a la búsqueda de significados ocultos, se la llamó gematrya.

He aquí el caso presente: Y-H-V-H, el tetragrámaton, la palabra está compuesta por las originales letras hebreas: Yodhevauhe. La primera letra del nombre de Dios, Yod, tiene valor de 10; representa poder y puede personificar a Dios mismo, aunque oculto. Vau, con valor de 6. Genéricamente es un gancho, significando la unión. Es lo que aglutina, el nexo. He vale 5; su significado nominal es afecto; figuradamente, amor. En sentido esotérico es arquetipo del mundo sensible. El cinco es el número del hombre (Esteban Lorente).

La suma del tetragrámaton pues, Y+H+V+H, da 26, por ello está considerado el número de Dios en la tradición.

A-V-E: Hombre y mujer unidos por el Verbo… H+V+H= 16, número mariano :1+6 =7.

Quince decenas de Avemarías cortadas por Padrenuestros más un Padrenuestro [16 Padrenuestros] que las precede, sustituyen a los 150 salmos  y he aquí que: HxVxH= 150.

Otra cuenta de las posibles es la multiplicación del tetragrama completo YxHxVxH=1500. Por las cualidades sugerentes de la cifra, el 1500 pudiera interpretarse como una fecha, ya que se supone próxima la ejecución del retablo a los albores del siglo XVI :16! = H+V+H.  Esto interesaría a la cronología de la obra, a la probable dedicación del retablo, a las fechas históricas del drama. El año 1500 fue Año Santo romano. Este año completa la decimoquinta centuria de la Era de Cristo, dando paso al decimosexto siglo, y consuma el Séptimo Milenio. En el año de 1500 o MD (¿Magna Dies vs. / Magna Dominica?) los días centrales del mes de agosto (Leo), 15 y 16 fueron sábado y domingo, Asunción de la Virgen y San Roque, romero o peregrino, respectivamente.

Crepúsculos / amaneceres: remata un siglo, comienza otro; siete mil años… como el Modelo Escatológico. ¿Se advierte el anuncio premonitorio de una Era Novísima o Milenium? ¿O en tal sentido histórico, escatológico, significa ya el fin, el anuncio del Último Día?

El acrónimo AVE tiene relación con la Virgen. Y es, de hecho, una inversión del nombre de Eva. Eva caída, por tanto, inversa a María, Ave, gratia plena (saludo del Ángel). La oración Ave, Maris Stella dice concretamente, al principio: “Tú que recibiste el Ave / de boca de Gabriel, / confírmanos en la paz, / el nombre de Eva cambiado” [o invertido][13]. María es madre de todos los vivientes, Eva madre de todos los mortales. En este contexto María significa vida y Eva -caída-, por inversión del significado de su propio nombre, muerte. Ave significa entonces la inocencia de María[14]. Y el Ave es la plegaria por excelencia a María. La oración en su composición textual parte del saludo del ángel en la Anunciación al que se le añade el saludo de Isabel a María (Visitación). Ave María, llena de gracia,/ el Señor es contigo… etc. El Ave María parece válido también para la Asunción: Dominus tecum. “Muchos espirituales notaron que la primera palabra del Ángel a María, “Ave”, comienza con la letra A, que designa a Adán, la última es la E, que designa a Eva y, entre ellas, como mediadora, la V, que designa a la Virgen”.  (Jacques Marchant)[15]  

AVE da inmediatamente otro resultado, ya que aves son los Pájaros que se encuentran abundantísimos en el tríptico. Y Aves-pájaros representan a su vez otra inversión de los significados positivos asociados a María, pues Ave, como lectura aviesa de Eva (prelapsaria, identificada con la pureza de la Virgen), adquiere las connotaciones contrarias y negativas que los Pájaros expresan en el contexto simbólico-narrativo por su caracterización como mensajeros del Maligno y entusiastas promotores-difusores del pecado, en cuanto Hijos Caídos de Júpiter.

El Búho (funereo; un estrígido), ave nocturna de mal agüero, brujeril, es el rey de los Pájaros, Hijos caídos del Jueves (Júpiter), en JD, porque han sido creados en el V Día del Génesis. Los Hijos de Júpiter se caracterizan por sus altos menesteres sociales: Gobierno, reyes y alto clero (e inherente al cargo va el riesgo del desvío: avaricia, soberbia, tiranía). El rey Búho representa directamente al Demonio “que espera a sus víctimas para tragárselas enteras” (Ruusbroec).

Los símbolos animales son disfraces del hombre muchas veces -como decía de Sigüenza. Las Aves tutorales, gigantescas y amables, ¿qué serán? “San Gregorio Magno dice que el demonio es llamado jumento, dragón y ave porque tienta al hombre en tres clases de vicios: la lujuria, la malicia y la soberbia. Cuando excita la lujuria es jumento, cuando provoca la maldad es dragón y ave cuando despliega soberbia”[16]. Soberbia, la soberbia es el pecado de los Hijos del V Día, de los Ángeles caídos y del Hombre caído. Soberbia representa el León (señor natural) en el centro mismo de todo el tríptico (Yarza; de Sigüenza). En la Parábola del sembrador el Maestro aclara el significado de las aves que se comieron las semillas-doctrina: se trata propiamente de Satanás. Alguna simiente sin mejor suerte cayó entre cardos… éstos son los que escuchan la palabra; pero llegan las preocupaciones mundanas, el engaño de la riqueza y otras ambiciones, y ahogan la palabra, de manera que queda sin dar fruto (Marcos 4).

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c) El Cisne.

A los miembros de la Cofradía de `s-Hertogenboch se les llamaba “hermanos del Cisne”. Un Cisne constituía su emblema. El sentido de ello estaría suficientemente apuntado en la utilidad alegórica del mito de Géminis.

Efectivamente es un Ave, pero el simbolismo del Cisne bajo los aspectos que se va a abordar es muy positivo. Para empezar, el Cisne (Cygnus) es una constelación ptolomaica, luego cristianizada como el Crucifijo. En principio se trata de una transmutación divina del Creador (Zeus) pero, a la vez, es la Cruz del cielo. Asterisco que despliega sus alas visibles en la noche desde la primavera hasta el medio Otoño, el Cisne va recorriendo el cielo de este a oeste durante el periodo litúrgico post-Cruz (Pascua y Pentecostés) en el que se exalta la divinidad de Jesús. Tiempo que coincide básicamente con el desarrollo dramático del tríptico del Jardín entre PE y C. Es decir, con el cuadro desplegado (día artificial, de orto a ocaso).

 Cygnus no es un signo zodiacal; la constelación está situada en la cúpula celeste opuesta en 180º del tándem que forman Géminis-Cáncer. Se localiza, aparentemente, a un extremo de la mancha blanquecina de la Vía Láctea.

Durante la noche -noche boreal y Nadir- los cisnes tiran del carro del sol. Por eso el cisne es el ave del amanecer: en la mitología fue el ave consagrada a Apolo (hiperbóreo), que viaja en su carro tirado por cisnes al rayar el día. Apolo era la personificación divina del esplendor solar en el sistema religioso romano como lo es Jesucristo en la cristología. Los cisnes, en la mitología griega, participan en la conducción de las almas al Paraíso septentrional. De hecho el Cisne es uno de los símbolos clásicos del viaje místico hacia el otro mundo. Dice Cirlot, a tenor del asunto del Juicio, que el Cisne de Leda es el anuncio de la conjunción final y por eso se liga a la iluminación, renovación, curación y resurrección de los muertos. No son extrañas estas consideraciones dado su carácter de ave septentrional migratoria (por lo que aparece y desaparece).

El Cisne como constelación puesta por Zeus -el Padre de los dioses y de los hombres- en el cielo conmemora precisamente la unión con Leda. La hipótesis de la cristianización de la constelación, en principio, sería que -partiendo de las semejanzas obvias con el crucifijo- fue puesta por Dios en el cielo para recordar la Alianza consumada con el sacrificio del Hijo y mostrar el camino de la Salvación de las almas.

En JD por haber compuesto el nacimiento de Adán y Eva sobre Géminis, en presencia de Cristo, se deriva una identificación trinitaria Verbo-Cisne. 

“Hay un camino en las alturas que se ve cuando el cielo está sereno: recibe el nombre de Vía Láctea, y destaca por su misma blancura. Este es el camino que recorren los dioses antes de dirigirse a la mansión del Gran Tronante, al palacio del rey de los dioses” (Ovidio). La Vía Láctea es el Camino del Cielo, el río lumínico que siguen (o forman) las almas redimidas, los daimones. Cuando el perfil de la galaxia se alinea en dirección este-oeste “une”, en su proyección terrenal, los centros espirituales extremos Jerusalén y Compostela, y señala entonces la ruta gnomónica, o lo que es igual, dispone la orientación cosmogónico-escatológica. Sobre la Vía Láctea, a un extremo se encuentra el Águila y un poco antes, sobre una bifurcación o encrucijada (crux –cis), la Cruz del Cisne…, al extremo opuesto de la tenue mancha blanca se encuentra Géminis (“principio de todo camino”), comprendiendo entrambos parámetros celestes la senda de estrellas de los peregrinos que siguen a Cristo sobre la faz de la tierra, imitando, con el viaje iniciático, su ejemplo hasta la Cruz. Géminis en un extremo (creación del Hombre) y El Cisne en el otro (Más Allá) describen el camino de la Vida, de la Historia, de la Creación. La Vía Láctea, sendero que se bifurca, Y, se puede tomar como una metáfora perfecta de la existencia… y de los derroteros de las almas. LaY galáctica explica la vida después de la muerte, el viaje del alma. En la encrucijada de la Vía Láctea, donde el Cisne-Cruz extiende su estilizada envergadura, la nebulosa se bifurca; un brazo no tiene mucha longitud, parece un fondo de saco, pero el otro, donde se encuentra desplegada el Águila (¿de Júpiter?), llega a perderse por el horizonte…  La Y es uno de los principales símbolos pitagóricos, en tal sistema representa el curso de la vida humana; y, por lo demás, tiene claras connotaciones de escala celeste[17]. La Vía Láctea se hace presente a menudo en los mitos pitagóricos relativos a la otra vida (C. Ghyka).

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Al remate de la Vía Láctea, en su zona más brillante, la Cruz del Cisne preside (cenit) la noche sanjuanera junto con el Triángulo de verano. A medianoche el vértice agudo de la figura que forman las estrellas Deneb (Cisne), Vega (Lira) y Altair (Águila) “señala” al sur, hacia Capricornio, donde se encuentra el “lugar” cosmogónico y, por tanto, en el annus, el lugar que será también término en la consumación cíclica. A mediodía del día de San Antonio se da la misma coyuntura (pero no visible, lógicamente).

En JD el Cisne-Júpiter es el Padre de Adán y Eva, aquí “nacidos de un huevo”, como losdioscuros (“hijos de la divinidad”); en la escena del Edén se desposan a través del Verbo trinitario.

Las características maritales del cisne, idealizadas, son directamente aplicables a la coyuntura humana desde el Edén, según este recurso alegórico. Por contra, la aciaga corneja, que era invocada por los griegos en el rito matrimonial (en JDla Corneja Gris vigila muy atentamente el enlace de Adán y Eva…), estaba asociada a Saturno.

Las Aves en su conjunto ostentan un protagonismo especial en todas las zonas habitadas de JD. En el contexto, el Búho (noctua) se opone al Cisne (aurora; ave solar; blancura)… e interviene con significado inverso en toda su simbología. Sin embargo, Cisne y Cordero se corresponden (por candidez, nobleza, belleza, ¡y solarización!…).

Cuando en la noria de los cielos se da la aquilatada componenda escatológica cuyos parámetros son Aries (oeste) y Libra (este), equidistantes de Cáncer, en el centro, el Cisne se halla en oposición, sobre el meridiano, con el sol. En los días en los que el Cisne ocupa el cenit a medianoche, la misma componenda se da invertida, consecuentemente.

El Cisne, ave distinguida y hermosa, era símbolo esotérico de la Revelación para los cofrades flamencos de Nuestra Señora que celebraban una comida ritual con sus carnes en unas fechasmariológicamente apropiadas y que en el ejercicio de 1498-99 fue ofrecida con toda solemnidad en la propia casa del flamen e ilustre pintor. La cofradía de `s-Hertogenbosch era también conocida como hermandad del Cisne.

d) Leo.

El Mediodía declarado (Hora sexta, aparente centro del año en PC) no está en posición con las fechas de los solsticios: en JD se da un “desplazamiento” del centro dramático hacia el pleno verano, agosto. Leo dialécticamente está en una declinación occidental, propende al ocaso si se considera a la eclíptica como una arquivolta o zodiaco fijo que va de Aries a Libra.

Leo sobre el Mediodía formal de JD, en relación con el ciclo global, representa, en la parábola escatocosmológica, el auténtico punto de inflexión y comienzo del declive. El anuncio ha sido hecho, no habrá otra oportunidad para salvarse. De todo el tiempo de la historia pertenece la mayor parte al pasado; siempre se vive con la sensación de que se está en la última y definitiva Era, ante un cercano anochecer… de que será inminente la catástrofe. Se trata de algo atávico, imposible de superar por la razón, máxime cuando el fin ha sido advertido por los profetas, aparece anunciado en los escritos inspirados, y la mentalidad social se encuentra supeditada a un sistema religioso que da sentido a la vida y a la muerte dentro de una concepción cosmológica integral. Y porque esta reflexión siempre se hace desde la Edad Madura, en vísperas, o en coyunturas existenciales o sociológicas críticas.

En virtud de lenguaje de los símbolos el del León ofrece distintas alternativas de lectura. Así, mientras destaca que el León, en cuanto constelación, tiene un eminente papel positivo, como puro animal salvaje su simbolismo se vuelve negativo. Cuando es considerado signifer, mitificado, es el trono del Dios-Sol… y el solio de David, rey judío, fundador de la estirpe de Jesús: “Cristo, sol brillante, se encuentra bajo el signo del León”, dice Ruusbroec, quien también llamó a Leo palacio celestial… En cambio, el León iconograma animal representa a los poderes terrenales, de las naciones y de los hombres. Simbólicamente encarna a la monarquía, al señor natural y sus cualidades más perversas. En el plano humano más particular, personifica al pecado de la soberbia (central en el cuadro porque fue el de los Ángeles caídos y el de Adán y Eva). En JD, el carnívoro jumento, heráldico, pasante, humanizado, con su altanería dinamiza la Rueda de los Animales o de la Lujuria.

El León, centro geométrico absoluto, resulta ser la clave más sólida de la armazón simbólica delJardín. Su poder significativo, en combinación con el Cardo y el Gnomon, proporcionó inicialmente la conformidad de la interpretación gnomónica. Pues la lectura del iconograma en esta perspectiva remite directamente a la asimilación analógica Cristo–Sol.

Conforme al cómputo del calendario ordinario Leo simboliza el Verano, el mes de Agosto, y la fiesta de la Asunción de la Virgen se celebra el 15 de ese mes (con el sol en el trono de Leo por tanto). Sin embargo, en el cuadro no hay ni una referencia, ninguna alusión, o cifra mariológica alguna que lo recuerde, verdaderamente. Pero, ¿por qué, si la mitad de agosto (días 15-16) coincide con la mitad del cuadro y si éste, además, destaca -aunque sea muy subrepticiamente sea- el papel de la Virgen festejada? ¿Acaso no eran los hermanos del Cisne devotos marianos, teniendo por patrona a la Reina Celestial?

La Virgen resulta ser la más ausente. Pero, paradójicamente, ese absentismo clamoroso de la Querida Señora hace mucho más poderosa, fatal e irrevocable, su arcana “presencia”, su aparición misteriosa.

 


[1]M. Eliade. Historia de las creencias … vol. I, p. 474

[2]Según Esteban Lorente, entre los intentos de cristianización anteriores, merecen ser destacados el de Zenón, obispo de Verona (363-372) y Marbod de Rennes (1035-1123)

[3]Dante

[4]A partir de ahora todas las referencias astronómicas de fechas y posición de las constelaciones o estrellas se atienen a la situación en el año 1500, para una latitud 52º N. Y 5º E, salvo que se indique otra cosa. Se consideraran en cada caso las posiciones cenit, meridiano celeste (diurno o nocturno), naciente y poniente, según convenga.

[5]Asociada al nacimiento de Cristo; alineada con “los tres reyes” (Cinturón de Orión)

[6]Precisamente el día 7 del mes 6º en 1500

[7]Pesebre y Asnos, cúmulo y estrellas que forman parte de Cáncer. Cáncer (cangrejo) fue representado con dos asnos y pesebre en una ilustración del Manual de Cómputos del Calendario y de Astronomía (Metz, entre 820 y 840)

[8]Réau, L., Op. Cit., p. 119, tom. 1, vol. 2

[9]Por primera vez fue identificado el  árbol del Paraíso como un Drago por parte de Elena Calandre, El drago en un cuadro del Bosco y un gravado de Schongauer (1956) y luego por Isabel Mateo Gómez, Consideraciones iconográficas sobre el drago, la palmera y el manzano del Jardín de las delicias del Bosco(1972). Tomado de Yarza + Fraenger en The Millenium

[10] Obsérvese que la fiesta de la Inmaculada C. se puso en el 8 / XII, nueve meses antes del natalicio

[12]Roob, A.,. Según Agrippa de Nelteshein, en De occulta philosofia

[13] Juego de palabras usado también por Alfonso X en las Cantigas de Santa María. También el portugués Antonio de Sousa y Macedo (siglo XVII) escribió una obra mística titulada Eva e Ave ou Maria triumphante. Como en la oración, los Ave  significan el antagonismo entre Eva caída y María

[14]En Alain de la Roche

[15] Del Hortus pastorum, publicado a principios del s. XVII; el autor un sacerdote nacido en la actual Bélgica en 1585

[16]Mariño Ferro

[17]Coincidentemente, con la cosmología vikinga, donde el Yggdrasil (árbol que asemeja un hombre con los brazos en alto) es también el Árbol del Mundo, y la Vía Láctea representaba el acceso al reino de los muertos

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