CAPÍTULO IX

 II.  EFEMÉRIDES & PRONÓSTICOS

¿Se puede afirmar a estas alturas a qué o a quién está dedicado el retablo? Dejando aparte la consideración jerárquica que impone la presencia de las personas divinas patentes: Dios Padre, Verbo, y que parecen demasiado obvias y genéricas, ningún otro insigne personaje descuella suficientemente sobre los demás, salvo sea el Bautista, que él sí que podría ser merecedor del homenaje. Y, sin embargo, cabe proponer como candidata a los honores máximos a la Virgen María, Nuestra Querida Señora. El mejor argumento a favor de tal pronóstico es que por coincidir el Mediodía de El Jardín sobre agosto, lógicamente en la mitad del mes, y porque entonces, el día 15, se celebra la solemnidad de la Asunción de la Virgen. La dedicación parece adecuada. Y seguro que grata para los hermanos de Nuestra Señora. En el Año Santo de 1500 ese día fue sábado y el siguiente, 16 de agosto, consecuentemente, domingo. Como los Días VII y VIII en JD.

Recuérdese que en el acrónimo YAVE aparecía como lectura numérica del tetragrámaton -según el producto de los valores hebreos de yod (10), he (5), vau (6) y he (5)- la cantidad de 1500. Dado el conocido pronóstico que señala al año 1500 del Señor como final de la Historia y de la Creación [7000 – 5500 = 1500], y que la fecha presumible de ejecución de esta obra estaría entorno a dicho año, parece razonable pensar que algún importante suceso (obviamente escatológico, trascendental) estaría en las motivaciones originarias de tan magno proyecto artístico.

El subacrónimo AVE tiene relación con la Virgen: Ave, gratia plena… Además, es una inversión del nombre de Eva (entendiéndose de la Eva caída). Su producto: 16.

Todo esto proporcionaría la pista sobre el interés de las fechas barajadas en el contexto hipercosmizado y cronológicamente muy pautado del tríptico: 1500. Agosto (Leo). 16.

  1. CONJUNCIONES.

Precisamente en el año 1500 en esa doble jornada [15 – 16 de Agosto] a las horas centrales del día se producía en el cielo una componenda astral muy interesante, con una notable conjunción del Sol, Mercurio y Marte sobre Leo. Solo hay que recordar que los tres astros son los trasuntos de Cristo, San Juan Bautista y Antonio respectivamente. Al mismo tiempo que sucedía esto, en Virgo, unos grados más allá (hacia el este), Venus, trasunto de Eva y de la Mujer de la Caverna, se encontraba prácticamente sobre Spica (alpha de Virgo; “la espiga”). ¡Ni más ni menos que cuatro de los personajes más destacados de JD reunidos en el centro del cielo!

En la situación astronómica referida, el planeta Venus alcanza a Spica, quizá por ello en JD, coincidentemente, la Mujer caída sujeta un fruto con la mano, el pecado.  Virgo (doncella con espiga) en cuanto representa a la Virgen, aparece como antítesis de la Mujer ajada, melancólica propensa también a Libra (Juicio).

Los días 15 y 16 de agosto, fueron sábado y domingo, por lo tanto el Día de la Asunción de ese año de 1500 coincidía precisamente sobre el día de la semana dedicado a la Virgen. Por tanto, hacía tándem con el día siguiente, Domingo (día del Señor) y festividad de San Roque, en Año Santo Romano). Entre ambas jornadas forman una sola a modo de fiesta grande. Lógico es pensar que para los augures marianos las efemérides señalaban una especie de magna Dominica, sacralizada por la ocasión de la doble Glorificación, de Nuestra Señora la Virgen María en su particular apoteosis, y del Hijo de Dios sobre el trono de David, tomándola en su seno. En la correlación de los dos días Sábado-Domingo se reproducen las fases de tránsito ya conocidas de Víspera-Consecución o Crepúsculo-Amanecer, Muerte-Resurrección, etc., según la cadencia escatocosmogónica que se rige por las pautas solares, etc. El día grande de la Virgen era una de las solemnidades de la Cofradía del cisne.  Además, la coincidencia con la conmemoración dominical del santo peregrino, Roque, acentúa el sentido escatológico, considerando la peregrinación como una metáfora de la vida y figura del pasaje al Más Allá.

conj leo

Ahora si se ve, Cristo Dios el Salvador y Juez, el Rey del Mundo aparece en apoteosis por todo lo alto y en el centro de El Jardín de las delicias, sobre su trono en Leo, a la hora del Mediodía del Domingo, mediado el mes de agosto del Año Santo romano de 1500, con Mercurio y Marte[1] rindiendo honores a sus pies. Lo anticipa Lucas en el relato de la Anunciación de la Venida precisamente: …y le dará el Señor Dios el trono de David [¿entiéndase el León?], y reinará sobre la casa de Jacob eternamente.  En efecto, Cristo, Sol brillante, reina en el “palacio celestial”, en el León (Ruusbroec).  Leo es el signo del verano en el que coincide el sol cuando se halla en su mayor auge respecto a la Tierra. Astrológicamente es su casa.

En el centro de la inmensa parábola solar se espera presenciar la transfiguración del radiante Sol en Cristo, acompañado por sus dos distinguidos testigos, en una transmutación afín a la del monte Tabor[2].

De acuerdo con el reloj premonitorio de JD todo ello sucede tras el comienzo de la misa del Mediodía, exactamente cuando el oficiante recordando la gloriosa Venida sostiene en alto la hostia-víctima (y símbolo solar) y pronuncia las palabras de Juan: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, durante la consagración. Como en la visión de san Gregorio. Como una llamada a la Venida…

Y sí, efectivamente, ésa sería necesariamente La Hora del Adventus domini, justo al superar el Sol la posición del Mediodía universal, la Hora Sexta… entrando camino de la Séptima (última) y de la consumación absoluta.

La situación en la noria del cielo en esa data del 1500, con Aries y Libra en los orientes, se daba una hora antes del Mediodía, con el Sol en ascenso en Leo. Este sería el encuadre ideal perfecto para la Última Hora, un marco augusto para el Magna Dies.

leo  1500

Mecurio, Marte y el Sol en Leo al mediodía .

 A la sazón el Cisne se hallaría en oposición con el sol, por lo que, en esos días el Cisne debe ocupar el cenit a medianoche. Testigo de la conjunción final, el Ave emprenderá rauda el vuelo en la dirección escatológica, detrás irá el mundo.

   Ante la sospecha fundada de que en el contexto haya una identificación alegórica Virgen-Luna, se torna necesario averiguar la posición del satélite terrestre, porque, si procediese, se desarrollaría la subsiguiente dramatización exegética. Y, también, por descontado habrá que analizar la situación concreta que presentan los demás planetas aún no mencionados (Júpiter y Saturno) en los mismos   momentos.  El planteamiento alegorístico resulta muy interesante ya que se parte de que la Luna sería la Virgen y, en este mismo código, Júpiter se identificaría, necesariamente, con Dios Padre. El maléfico Saturno, el dios caído… sería el Demonio, rol también ampliamente consensuado. Estos personajes de máximo calado dramatúrgico y simbólico han reservado hasta ahora sus potenciales contribuciones particulares en el plano cosmológico-astral, y de forma especial  en lo concerniente  a la escatología.

Pues bien, precisamente otro acontecimiento astronómico marca la fecha clave del 16 de agosto: una conjunción con contacto de la Luna y Saturno en Tauro… La lectura inmediata parece obvia: la Reina Celestial toma venganza en el malévolo Saturno-Demonio, haciendo así justicia y reparación de los errores del III y VII Días. El hecho de coincidir las conjunciones -la diurna y la nocturna- en esas fechas le da mayor transcendencia a la consiguiente interpretación alegórico-astral, es decir, potencia el mensaje escrito ese día en las estrellas.

luna saturno en tauro

La Luna, en su movimiento retrogrado, tapará en breve al planeta Saturno.

Mapas celestes tomados de: Starry Night Copyright © 1991-2000 SPACE.com Canada.

A este respecto centraráse la atención en la Luna en los últimos siete días,  de la “Última Semana”, Luna que, por providencial casualidad, hace un curioso recorrido virtual por el ámbito de los Días cosmogónicos hasta que, pasado el día de la Asunción, al día siguiente, humillando al demonio en su guarida asume el papel de Redentora. El encuentro Luna-Saturno se produce en Tauro, signo que corresponde en JD al Nefasto V Día. Más adelante se describirá dicho itinerario.

Como es lógico, y parece preceptivo, para que la lectura alegórica propuesta tenga valor, habría que aceptar previamente la hipótesis de que la Luna es una personificación mítica de la Virgen. Simbología que ya aceptaba regularmente la imaginativa católica desde el paleocristianismo. Y, naturalmente, había que admitir que la implicación dramatúrgica de la  lunarización consta en el fundamento de la gran parábola bosquiana. Del mismo modo que la sublimación del Sol en Cristo (retrosolarización) ejerce manifiestamente un rol estructural, constituyente.

conjuc. de la Asuncion

Júpiter en Piscis

Planeta Júpiter en Piscis (15-08-1500, parte nocturna).

Parte Exterior  JD

Ámbito del III Día. Noche. Piscis. Dios Padre. Parte Exterior JD.

jupitr

2. LA ÚLTIMA LUNA.

a) Itinerario.

La Última Luna “nace” (Plenilunio) virtualmente el día 9 de agosto, en Capricornio, un domingo. Esta es la posición de partida cosmogónica (I Día)… Hasta el día cumbre, 16, transcurren exactamente siete días, una semana. La medida justa. Sucesivamente, debido a su movimiento retrógrado, la Luna va transitando por las constelaciones zodiacales por este orden / día: Acuario/9 y 10; Piscis/11 a 13; Aries/14 y 15; Tauro/16… En este último día -también postrero en la Historia– la Luna alcanza a Saturno que está estacionado en la testuz del Toro. Un recorrido por tanto completo, de Aleph a Tau[3].

Las constelaciones de Capricornio, Acuario, Piscis, corresponden a los signos antelucanos, cosmogónicos; las de Aries y Tauro son los coincidentes con el amanecer del nuevo día.

b) Almanaque.

Día 9 (domingo).   La Luna procede de Capricornio: Inmaculada Concepción. Capricornio se halla en el confín de la Vía Láctea. Trasladado al cómputo interno de JD, equivaldría al I Día, Domingo, en Capricornio. Esta fecha está justamente entre el equinoccio vernal y el solsticio de invierno y también casualmente entre el solsticio vernal y el equinoccio de otoño[4]. Las correspondencias cardinales tan precisas aquilatan esta fecha como el día de la consagración del reino sublunar; la Tierra y el cosmos entero, casa de Dios, quedan bajo resguardo de la Virgen Nuestra Señora, tal vez rodeada por el tetramorfos…, síntesis del colegio apostólico (como en la Pentecostés y Dormición).

Día 10 (“día de la luna”).  Del mismo modo que el 15 y 16 de agosto son fechas equidistantes entre el 1º de abril y  Año Nuevo, el día 10  cae  prácticamente en el centro del embarazo de la Virgen, en el medio de  la Anunciación y la Natividad (distantes 276 días). En este día se produce el máximo de la Luna llena de agosto en el año 1500.

                                                                    Ave Maria, gratia plena

 La Luna está completamente formada en Acuario. Durante la madrugada del lunes 10 al 11/8, la Virgen (Luna) se unirá a Dios Padre (Júpiter) en su alcor del Cielo (en Piscis).

 Dominus tecum

 El tránsito por el lugar nocturno-Acuario, recuerda a la Encarnación-aspersión divina, primer misterio de la Venida del Hijo.

                                                                  …bendita tú eres entre todas las mujeres,

                                                                  bendito el fruto de tu vientre [5]

calenda u s

Día 11. Se da una significativa conjunción en Piscis; en la parte de la noche se encuentran la Luna y Júpiter emparejados. Estos son los dos astros nocturnos más conspicuos. Ambos personajes celestiales son protagonistas latentes (la Señora) o patentes (Dios) en el contenido manifiesto del retablo. En PE: la Señora a través del reflejo de la Luna llena -en ese momento cosmogónico, el crepúsculo del IV Día-  sobre la cúpula cristalina de la Esfera Terrestre y el Padre en el ángulo superior izquierdo del postigo izquierdo entronizado entre Nimbos y con Tiara. Ambos están ligados al sector crepuscular del retablo por estar en la parte oscura, teóricamente nocturna, del cielo. Luna llena y Júpiter transitando por el Meridiano Celeste a media noche, con el Sol radiante del Mediodía sobre su casa (Leo), acompañado por Mercurio y Marte, hacen de este día el más esplendente posible. Además, la reunión de la parte nocturna se efectúa en presencia de la Cruz del Cielo (Cignus, “el signo de la conjunción final”).

La Última Luna recorre “el mismo paisaje fecundante” de la Anunciación desde el día 10 de agosto precisamente cuando la Luna llena está próxima a Júpiter en Piscis.

El encuentro nocturno Júpiter Tonante-Luna remite a la hierogamia. En JD los los Días III a IV, vinculados a los contenidos gestantes, coinciden con la Anunciación (misterio de la inseminación de María).

 Esa luna en desplazamiento zodiacal, reunida con el Padre Júpiter, puede significar de forma simultánea -alegóricamente- otro suceso de la leyenda mariológica: la muerte de la Virgen y ascenso celestial del alma de la Señora hacia la unión con Dios, primer episodio de la Asunción. Este evento mariano comprende tres jornadas. Durante tres días la Virgen María permaneció muerta (como Jesús). Para que el periodo y la secuencia se adapten al calendario de 1500 es necesario que el óbito de la Virgen sea el día 13 de agosto, cuando la Luna está a punto de dejar Piscis, y que así ascienda resucitada a los cielos (Paraíso) el sábado 15. Curioso que coincida la muerte en el número gafe (y Martes, III Día, Nefasto, en relación a JD). …por si el panorama fuera poco agorero, coincide esto en el Idus de agosto, fiesta de Diana. Y resulta curiosa, también, la coincidencia de que en esta fecha venga a ser la onomástica cristiana de Helena (en definitiva, Selena, “luna”), homónima de cierta caracterización de la Mujer caída.

En este traslado celestial, la luna recorre los signos relativos al agua: Capricornio, Acuario y Piscis, que se corresponden en la cosmogonía con los Días I, II y III, pues en uno se separan las aguas y en el otro emerge la tierra anegada. La alegoría de los astros expresaría: la Inmaculada desciende hasta la tierra en un “recorrido” similar al del bautismo. Tras la bajada del Espíritu de Dios (inseminación-aspersión), la Inmaculada sufre la experiencia de caída hasta el nivel de las aguas inferiores y la tierra (materialidad / muerte). Metafóricamente: “Lirio entre espinas”, en otra coyuntura. Después asciende-resucita encontrándose en lo alto con el solar Cordero y, en aquel momento, se produce la Asunción.

En JDla Eva-Venus recién creada, mirada baja, a punto de tocar la tierra, semeja una Virgen Inmaculada, y, por contra, la Mujer caída, avejentada, que sostiene el fruto, que está semienterrada y mira hacia lo alto, sería una inversión dramática. Se diría que la mirada frustrada al cielo de la Mujer Adulta imita fraudulentamente a la de la Virgen en la Asunción mirando a su Hijo (iconografía).

La acumulación de contingencias en el ámbito tenebroso, antelucano lleva a una correlación posible entre Virgen (Mujer) y tierra (elemento del III Día), en sentido de oposición exorcizante (contraposición espíritu / materia) y en el sentido de que la Inmaculada desciende a la Tierra (para ser madre del Redentor y rescatar a la humanidad caída). Porque, además, en ese mismo encuadre se produjo el Martes Negro. Y se puede entender un paralelo escenográfico con Ap. 12.

Pasando del “nefasto” día 13 la luna, superando Piscis, abandona los ámbitos tenebrosos de la muerte, la materialidad y la truculenta insurrección sucedida en la noche de los tiempos. Y como hizo la Mujer del Apocalipsis se pondrá a salvo en un lugar tranquilo, fuera del alcance del poder de la Bestia.

Día 14. Ahora, como en un soplo, la misma Virgen remonta el vuelo al Amanecer del IV Día, alcanzando el ámbito del Cordero-Aries (y el Paraíso): la Luna sale triunfante.

El satélite terrestre entra plenamente en el área de Aries [estrella a de Aries, Hamal, “el Cordero”]. Se prepara el momento cumbre del encuentro de la Virgen y del Hijo, al día siguiente…

 Día 15. Aunque el alcance, de hecho, ya suceda en el día 14, lo cierto es que la Luna está cercana a la constelación de Aries el sábado día 15. Esto significaría reunión con el Cordero, el Hijo de Dios encarnado; dicha reunión en ese día especial tiene la estimación potencial de Asunción de la Virgen. Es Sábado.

La reunión de la Luna-Virgen con el Cordero retrotrae la memoria a la Mujer de la Caverna que “ocupa el lugar del Cordero”. Dos días antes, la Luna y Júpiter juntos (en Piscis) estaban en oposición a Venus (en Virgo, con unas 13 horas de diferencia). A partir de estas posiciones surge una cuestión de inversión de tipos: es decir, la Mujer de la Caverna está en ese momento en situación antagónica con respecto a Dios y la Virgen. La Luna-Virgen asunta alcanza el cielo mientras la Mujer-Venus decadente se precipitará hacia el abismo terrenal bajo el horizonte: Su casa se inclina a la muerte/ y sus sendas a las sombras[6]. La Virgen muestra el camino a las almas de los bienaventurados a la nueva vida celestial mientras la Mujer caída (como Proserpina con su Fruta en la mano) guardará el umbral de la muerte eterna. Al localizar a Venus sobre Spica (fruto) ya no deja lugar a dudas sobre su caracterización dramática.

Día 16. Este día, domingo 16, debe de ser el Último Día en la cuenta del cuadro, a tenor del calendario concreto del 1500 y las efemérides. Y sería el Último Día de la Creación, porque acaecería entonces la Segunda Venida de Cristo, Sol de Justicia. En este momento la Luna ya ha entrado plenamente en la obtusa cabeza del Toro y solapa la posición de Saturno, el dios proscrito. Saturno o el Demonio, que habría actuado en la trampa del VII Día. Por suceder en la fecha de la consumación, Magna Dominica, se puede entender que la Virgen, personificada por la Luna, vestida de sol, coronada de estrellas, aplasta la cabeza de la Serpiente (o Dragón) en su misión redentora[7]. La Luna-Virgen Inmaculada (y Asunta) será la ejecutora en última instancia del infausto Saturno: Pondré enemistades entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. Ella te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar (Gén. 3). He aquí el fin de la Historia. La Virgen, venciendo al maligno en el lugar teórico del V Día cosmogónico (que fuera Jueves, día de Júpiter) aparece como protectora, como especial correctora del nefasto influjo de los Hijos caídos de Júpiter.

Un apunte de interés: Saturno en las Híades se encuentra bastante cerca de las estrellas de Géminis (m, h, M35) que en JD conforman las piernas de Eva… su talón (!). Pero, además, en los dos días posteriores, 17 y 18 (que equivaldrían a los teóricos, y también extremos, XI y XII en la cuenta de JD), la Luna ya habrá alcanzado Géminis, concretamente, la posición de la figura virtual de Eva, lo que “confirmaría” el rescate, si no prácticamente una permuta definitiva, de la madre desahuciada de la humanidad.

Saturno, el dios caído, será aniquilado el Último Día…, resulta lógico que el planeta melancólico (elemento tierra; naturaleza maligna) no permanezca por más tiempo en el planisferio epifánico ni en la faz de la Tierra a la hora del Juicio de las almas, y que no perviva tras la elevación definitiva de la Virgen-Mujer redimida a los cielos. Más o menos así había sido previsto explícitamente in illo tempore: para que el Demonio no interfiriese en la ascensión de la Virgen (Leyenda Dorada) al paso por la caliginosa Séptima Esfera, el maligno debería estar preso e impedido[8]. La puntilla se la ponen el día 16 la Madre y el Cordero. Un hecho exorcizante coherente y efectivo desde el punto de vista de la dramatización, como punto final. Perfecto[9].

La Luna alcanza a Saturno a las 21 h. ± (en la “parte oculta”)[10]. Por lo tanto, esto sucede en la parte oscura o sombra de la Tierra. En el nadir (noche o tinieblas del hemisferio sur, según la concepción antigua). Conforme a los códigos cosmológicos y religiosos utilizados, este espacio tenebroso, corresponde a los abismos, es el referente aéreo-terrestre del Inframundo, reino del diablo desde el III Día. Precisamente allí debía ser vencido el Mal, para purificar la Creación y rescatar a la humanidad, a través de la regeneración de Eva. La luna siempre ha sido considerada protectora nocturna (de los peligros, del mal). Hela ahora, consecuentemente, en su papel superlativo. Es más, para la astrología tradicional, Tauro era signo de mayor potenciación del influjo lunar (cuernos-luna), y tal vez por ello resulta ser el lugar más adecuado para la consumación de la acción rematadora de la Señora.

Dada de la hipotética alegorización de los movimientos astronómicos, la coincidencia de Venus con Spica (en Virgo) de forma simultánea a la acción de la Última Luna, pudiera entenderse como la catarsis de Eva salvada, que ha alcanzado para siempre la cumbre celeste tras ser redimida por la Virgen; un cambio de signo que la asimilaría otra vez a la Inmaculada.

Del día 9 (Plenilunio) al 16 pasó una semana, siete días. El Itinerario de la Última Luna imita la hoja de ruta cosmogónica, en la séptima jornada corrige el error de Eva, cometido en el VII Día.

La concepción cosmográfica de la Esfera Terrestre, con su parte superior diurna, celeste, cerrada por una cúpula cristalina, y su parte inferior terrena, negra y estéril, quedó perfectamente reflejada en la portada del retablo de JD. Curiosamente la lóbrega componenda astronómica Luna-Saturno, prácticamente en presencia de Júpiter, remite precisamente a la escenografía de la Parte Exterior, donde está Dios en figura y se percibe el cardillo lunar sobre la esfera terrestre.    

itinerario luna

La Luna de la Última Semana, con su recorrido astronómico Capricornio-Tauro, de Domingo a domingo, con connotaciones cosmogónico-escatológicas, y que termina con el tránsito sobre Saturno en la última jornada, confirma, de acuerdo con la lectura tropológica propuesta, el rol trascendente de la Virgen desde el origen de la Creación hasta el Último Día, adquiriendo un protagonismo especial en relación al lapsus del VII Día. El desarrollo estratégico de la ofensiva lunar se ve correspondido con el necesario protagonismo del Sol encastillado en Leo, enrocado tras los peones Marte, Mercurio (y Régulo), en Domingo, sobre su escaque original del Mediodía, en esos momentos (que conmemoran, además, el abrazo celestial a su Madre).

La Última Luna fue el verdadero artífice del fuste teórico en la entelequia sidéreo-escatológica bosquiana, por la circunstancia extraordinaria de encontrarse el satélite con Saturno al día siguiente de una fecha tan especial como la Ascensión.


[1] Con Régulo (alpha Leo) muy próximo. Régulo significa “pequeño rey”

[2]El relato de la transfiguración del Tabor se sitúa entre el momento en que Jesús anuncia su próxima muerte y el de su resurrección

[3]Varias letras hebreas designan las fases de la luna. Alef se refiere a la primera semana de la luna. Alef  significa “toro” (Mircea Eliade). Tauro es la primera casa de la luna. Todo muy adecuado para una Inmaculada Concepción de la Virgen María -en el origen de los tiempos- cuya iconografía presenta una medialuna a los pies de la Virgen. También a los pies de la Inmaculada hay un demonio o dragón vencido. Curioso que el trono de la Luna, Cáncer, esté figurado en JD por un Drago o “dragón” representando el Árbol de la Caída.  Alef-Tau, como Alpha-Omega, significan principio y fin

[4]Para las consideraciones medievales: solsticio de verano: 24/6; equinoccio de otoño: 24/9; solsticio de invierno: 25/12; equinoccio de primavera: 25/3

[5]Ave María, oración. Oficio de maitines

[6]Proverbios 2

[7]Para Réau la Mujer apocalíptica que escapa al dragón es la imagen de la Virgen elevada al cielo.

[8]Sabemos que los espíritus inmundos que cayeron del cielo etéreo vagan ahora entre la tierra y el cielo. Gregorio Magno

[8]El día 16 la Luna se pone a las 12 h. 53 min

[10] a)El día 16 la Luna se pone a las 12 h. 53 min.  b)Cuando la Luna alcanza a Saturno, el Sol esta en el Ocaso

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